domingo, 15 de enero de 2012

21-02-99 ESCRITOS DESDE EL ESPEJO

Levantado para ver al sol de frente y tener bien apelmasado el cesto que quiere rebozar,
pisando y pisando con toda la fuerza todos esos desechos, interrogaciones, ideas consumidas, fuego que se apaga tarde o temprano, que cede ante la falta de esperanza. Ni la caja puede salvarte, solo ensucias el asqueroso y usurpado terreno infértil por donde desaparece todo tras la llama, tras la energía visible de lo quemante, lo que acaba, lo que está ahí y ha deflagrado todo. Te asustas en la angustia fetal, pero no hay consuelo, no hay redención, ni siquiera funcionan los conceptos, solo puedes tal vez sentir.

Cosas muy profundas, ideas que te sacan lágrimas no planeadas, y el siguiente pensamiento precede a uno más asqueroso, más desesperanzado.

Sientes como hace erupción el caño de las realidades, te empapas por dentro y por fuera, lanzando remilgos y gritos instantáneos. Buscas razones para beber y calmar el fuego. Todo se ve deteriorado y lejano, algo presientes. Sin querer te absorve la fuerza con que empujabas. Tu bota hace ceder a ese pantano y te brinda un agujero para que ocupes tu respectivo lugar por ahí.
No encuentras ni madres para asirte y no irte, buscas hendiduras en la cuesta vertical, buscas alguna prominencia para agarrarte, un cordel, pero no hay nada.

Todo se torna irreal, estúpido, te quedas sorprendido en tu caída, contemplando lo que no ves. Soñando un pooco en lo que pódrías requerir. En la solución pronta; en el atajo; en el charco, pero reparas en que no te mandas, que no quieres mal a pesar del que provienes. Más te cuesta trabajo renegar, justificar, amainar, borrar, escupir, vomitar, sacar, aguantar, soportar, hallar, tranquilizar, todo, todo en un solo instante.
De repente como artilugio creado por mi mente escucho correr el agua a lo lejos, surge en mi la alerta que piensa que podré salvarme en ese torrente, purificarme en ese chapotear que imagino. Más es efímero el sonido que engaña a mis trémulas manos. Se deshace en una chispa que salta de mi contemplación inútil. Descabellados pasos me llevan por aquís y por allás cercanos...cabisbajo en el desierto, ni siquiera el llanto es posible, pues parece consuelo ante la quemante situación, solo una repulsión total, un desdén general, tomas un puño de arena e intentas distraerte ensimismandote  en la caída que se despliega entre tus dedos. Te apartas de allá y sientes caerte entre granos enormes que brillan sosegadoramente a tu alrededor. Un momenteo de ceguera por el brillo inflingido, pero al siguiente sientes hundirte un poco más, recibiendo las embestidas de todos los dolores que tenías cayendo atrás. Recapacitas ligeramente pero todo es obscuridad, frío, nausea. Un querer desaparecer de ahí por que sientes como se te hielan los dedos poco a poco, tiemblas afanosamente para canalizar de la mejor manera los estremecimientos, pero hay mucho frío y nada se percibe bueno. Parece entonces que el llanto sale a presión y escurre por tu rostro deshaciendose en cascadas que bajan espesas por todo tu cuerpo. Pero que dolor tan profundo te causa el hielo salado que se te ciñe como venas filosas de acero.  Sientes sangrar, un fluido congelador. No sabes nada de calor por lo que sospechas que no estás herido, pero se agolpa la idea de que ya ni calor tienes. El llanto no cesa, cual cascadas tus ojos revientan en carámbanos filosos, agudos chorros afilado que se van clavando hasta en tus cabellos. Es indescriptible e incompartible la sensación. Pronto te hallás dentro de un bloque de lágrimas, lágrimas de sufrimiento, ahogado en la desesperación, incapaz de parar. El mar sólido que te rodea está quieto, aparentemente sin vida, solo percibes el fluido que sale lastimosamente por tus cuencos, asegurando que cada vez el bloque es más y más grande. De repente un súbito morir está ahí pero no lo es en realidad, sin saberlo seguías cayendo y ahora habías chocado en una decepción muy sólida que te liberó del hielo.
Todo es irreal multicolor y multiforme, más que irreal, absurdo, ilógico. Tienes la sensación de que puedes caminar, pero ahí no hay sentido para estas palabras. Intentas recordar el por qué estás ahí y te entristeces gradualmente  buscando el consuelo en un sollozo, más no puedes, ni siquiera un suspiro, la respiración pareciera un proceso lento de muerte, tortura, autoflagelación desde adentro. Sientes a las particulas de aire como cuchillos que se forman en la traquea y se alianzan en una cuchillada al corazón, luego de ver que hicieron daño salen felices convertidos en flores en el pensamiento pues se siente que se van lejos para que yo no las infecte, pero vienen otros aires enrarecidos que no me permiten el suspiro, no hay otros pensamientos que el de dejar de respirar, ¡O mejor aún! quizás llorando pueda respirar mejor en el agitado entrar y salir de espinas no lo sentiré tanto. Pero e imposible el llanto, parece haberse convertido en consuelo fácil, en redención inmediata, entonces recuerdo el océano de lágrimas en el que estuve sepultado y espontaneamente me sale una sonrisa enferma ¿Cómo puedo creer que después de que mis ojos eran dos tuberías rotas, no pueda haber gota para calmar mi pena?  Entonces como un eco en el higado siento mi carcajada lejana, y otra, pero cuanto sufro por no poder desgajarme y salpicar mi ácido. Solo salen secas risas que aunadas a la respiración son insoportables, quiero en un momento encontrar algo real, algún prístino, un sol, una taza, una botella, una nota musical, una palabra, algo. Pero no lo hay, todo es tan distinto, todo es intangible y el tiempo parece transcurrir en un instante, ni siquiera se podría saber si lo hay realmente. Pareciera que estás quieto acurrucado en un rincón pero no te explicas de donde vienen esas carcajadas que te retumban en la garganta. Te haces bolita, te tapas los oídos, aguantas la respiración aunque ya no sepas lo que es eso, pero sigues ahí, sigue ahí la risa demente que no sabes por que pero parece que solo tu la escuchas. Y buscas con la mirada si alguien la emite a la distancia, pero tu visión ya no sirve. Ves solo imágen tras imágen, saltando y cayendo, como fotografías que dan vuelta al verlas y que no las vuelves a ver hasta que los demás las vieron, Y sin querer luego las tienes todas como en las manos, como en el piso regadas. Dandote absoluta cuenta de que te deshaces, y ahora te concentras en conseguir el resuello, que la cuchillada sea profunda y tajante, certera, a la brevedad posible...son vanos los intentos que parecen transcurrir en una eternidad silenciosa, sientes apenas que estás todavía. Sabes que todavía existes en algún modo pues todavía pareces reír quedamente. Ya sabes que eres tú y eso te sumerge en lo más profundo del dolor, representandolo incluso mejor.
La paz parece reinar en un momento de inmovilidad, te sientes como un perfecto vegetal. No transcurre un momento y te sientes arrancado por una mano perversa...

ya ni la muerte es consuelo...

...Se ha muerto para no darme alivio...

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ENTENDER

El que tiene que entender es el entendido.

El que no entiende quiere ser entendido (por el que entiende) para luego pre-tender entender.

Entiendo que el proceso de entender al entendido es la Unidad del ser que tiende a si misma, despues de haberse distendido.

Cualquier malentendido surge de un desentendimiento de la Unidad en expansión del SER [(ente) (tendido)]

¿Entendido?